Reflexiones sobre el arancelazo

Escribe Enrique Carrier sobre la aplicación de nuevos y mayores aranceles a la importación de bienes por los EEUU

Esta semana llegó (al menos para quienes no son estadounidenses) el tan temido “liberation day” que significó, básicamente, la aplicación de nuevos y mayores aranceles a la importación de bienes por los EEUU. Esto implica no sólo un aumento automático de los precios de bienes importados para empresas y consumidores de aquel país, sino que también tiene su impacto en otros países. Para muchos negativos, para otros (pocos) positivos.

Los “aranceles recíprocos” introducidos por el gobierno de los EEUU el miércoles 2 de abril se agregan al arancel universal del 10%, aplicable a todos los bienes importados, sin importar su origen. De esta forma, ambos aranceles se suman.

Adicionalmente, hay que considerar que algunos países tienen un arancel específico, por encima del universal. Tal es el caso de China, lugar de origen de gran parte de los productos tecnológicos, para quien la nueva tasa arancelaria recíproca del 34% se sumará al arancel del 20% que los EEUU ya había impuesto a los bienes procedentes de ese país. Esto significa que los productos chinos se enfrentan ahora a un arancel del 54%. Pero también otros países importantes en la fabricación de bienes tecnológicos, como Taiwán y Corea del Sur, se verán alcanzados por la fuerte suba de aranceles anunciada. Taiwán quedará con un 42% y Corea del Sur con un 35%. Ni siquiera quienes hayan trasladado parte de su producción fuera de China, caso Apple o Samsung a países como India o Vietnam respectivamente, estarán inmunizados. Su producción proveniente de la India pagará un 36% y la de Vietnam un 56% (ubicándolo por encima de China).

No obstante, hay que tener presente que la actual gestión de los EEUU ha dado muestras de idas y vueltas en sus políticas (no sólo comerciales). Por lo tanto, se especula con las excepciones/exenciones en esta política arancelaria para empresas que están construyendo más fábricas en los EEUU.

Más allá de afectar a los consumidores y empresas en los EEUU (impactando fuertemente a las telcos por su demanda de equipamiento), los efectos pueden ser beneficiosos en otros países en ciertos ámbitos. A nivel distribución, habrá que ver si productos importados pero en tránsito en los EEUU que luego son reenviados a otras geografías estarán exentos de estos aranceles. De no ser así, lugares como el área de Miami, un centro de logística de la distribución de productos tecnológicos para toda Latinoamérica, dejarán de ser atractivos, abriendo una oportunidad para que otros países (ej. Panamá) asuman ese rol.

El nuevo escenario puede ser una buena noticia para los productores de Tierra del Fuego, que al recibir las partes en mayor medida directamente de China no verán sus costos afectados. Pero sí se verán beneficiados en la comparación, donde generalmente el parámetro es el precio en EEUU. Probablemente ahora éste pase a ser el precio en Chile. No obstante, con la explosión de la importación individual resultante de las compras en el exterior vía courier, quizás Amazon pierda relevancia frente a alternativas como la china Alibaba.

Por otra parte, hay que considerar que estas barreras arancelarias sólo impactan en la importación de bienes, no así de servicios. La industria argentina del conocimiento respira aliviada. Al menos por el momento.

De lo que no quedan dudas es que, en adelante, ya nada será igual.

Artículo publicado en Comentarios.info.

(*) Enrique Carrier: Analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico. Además, es el editor de “Comentarios”, el newsletter semanal y blog de Carrier y Asociados