Tecnología integrada, motor de la eficiencia y continuidad operativa
4 de Mayo de 2026Escribe Alberto Iglesias Paiz, Director de canales para el territorio sur de Latinoamérica y Chile en Motorola Solutions
En la minería, la tecnología ha trascendido su rol instrumental para establecerse como un socio estratégico esencial, impulsando la continuidad operativa y la eficiencia. La adopción de tecnología de vanguardia no solo prioriza la seguridad, sino que la convierte en un factor clave para mejorar el rendimiento económico y optimizar los procesos. La capacidad de reaccionar con rapidez ante cualquier contratiempo, desde fallas operacionales hasta emergencias, es crucial, ya que impacta directamente en la reducción de costos y la maximización de la productividad.
En América del Sur, las estadísticas recientes confirman que los incidentes no planificados representan un costo operativo significativo. Por ejemplo, en Argentina los reportes del INDEC y la Secretaría de Minería de la Nación señalan que entre el 4 % y el 6 % de los eventos críticos, a menudo causados por errores humanos o fallas eléctricas, resultan en suspensiones de producción de hasta 72 horas. En Chile, la SONAMI registró más de 60 paradas mensuales el último año debido a fallas mecánicas y explosiones. Además, Perú ha reportado pérdidas de producción cercanas al 2,5 % semestral a causa de accidentes estructurales. Estos números demuestran que la prevención de incidentes es una estrategia directa de ahorro.
La clave está en la capacidad para transformar la información dispersa en inteligencia operativa accionable. Las soluciones tecnológicas ayudan a anticipar riesgos, detectar amenazas y garantizar la eficiencia operativa. Trabajar con plataformas que integran diversas soluciones tecnológicas nos ayuda a anticipar riesgos, detectar amenazas y actuar de manera eficiente ante un incidente que comprometa la seguridad del personal. Desde radios que permiten comunicaciones claras y confiables, cámaras corporales para asistencia remota y evidencia, accesorios ergonómicos para facilitar el movimiento y la agilidad en los servicios, hasta sensores de emergencia para detectar humo e incendios, control de acceso con biometría, drones y robots para realizar tareas de alto riesgo.
La integración tecnológica se presenta como un pilar fundamental para la eficiencia operativa y la continuidad del negocio, al permitir la interconexión de equipos y personas. Este flujo constante de información empodera a los equipos, facilitando la toma de decisiones rápidas y precisas. Un claro ejemplo de esto se observa en la seguridad laboral: si un empleado sufre una caída, su radio envía de forma automática una señal de "alerta de caída" (fall alert) al centro de control. Este aviso incluye geolocalización precisa, lo que permite una respuesta de emergencia focalizada y reduce drásticamente el tiempo de reacción.
Además, la implementación de sensores en el campo posibilita el monitoreo continuo de variables críticas, como la calidad del aire, la detección de gases peligrosos o vibraciones anómalas. Los datos recopilados permiten actuar preventivamente, deteniendo operaciones, reubicando personal o evacuando zonas antes de que las condiciones ambientales y de salud representen un peligro inminente.
La convergencia de datos reconoce cada evento como una pieza del rompecabezas, logrando una visión unificada de la operación. Por ello, ya no basta con sumar dispositivos; sino capitalizar el potencial de la tecnología a nuestro favor para registrar patrones, entrecruzar información y acortar los tiempos de aprendizaje. La minería moderna necesita una visión integrada capaz de anticipar fallas, coordinar respuestas, promover la continuidad operativa y prevenir lo inevitable.
(*) Alberto Iglesias Paiz: Director de canales para el territorio sur de Latinoamérica y Chile en Motorola Solutions













