La Ciudad suma la inteligencia artificial a la currícula obligatoria en primaria y secundaria
19 de Agosto de 2026La Ciudad de Buenos Aires incorporó la alfabetización en IA y la protección digital como contenido obligatorio, con un enfoque que pone a las personas en el centro y entiende que enseñar sobre IA es también una forma de cuidar
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes. Según Kids Online Argentina, el 58% de los chicos de entre 9 y 17 años utiliza herramientas de IA y dos de cada tres las emplean para realizar tareas escolares. Frente a esa realidad, la Ciudad de Buenos Aires incorporó la alfabetización en inteligencia artificial y la protección digital como contenido obligatorio en las escuelas primarias y secundarias.
La iniciativa forma parte del plan Buenos Aires Aprende (2024-2027) y de la política de Protección Digital Infantil y Adolescente, y busca que todos los estudiantes desarrollen conocimientos y criterios para comprender cómo funciona la tecnología, aprovechar sus posibilidades y reconocer sus riesgos. El objetivo declarado es que el acceso a esta formación no dependa de la escuela, el contexto familiar o la iniciativa individual, sino de los contenidos de la currícula.

Mercedes Miguel, Ministra de Educación porteña
Las personas en el centro
El enfoque pedagógico es explícito: enseñar sobre IA sin delegar en ella el pensamiento. "La tecnología es un objeto de estudio que puede presentar errores, y por eso debe acompañar el esfuerzo y el juicio crítico de cada estudiante, nunca reemplazarlos", plantea la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, en la introducción al anexo curricular.
Desde esa mirada, la escuela primaria es señalada como el lugar ideal para empezar a comprender la IA y mostrar que funciona a partir de cálculos de probabilidad y patrones de datos. Por eso, en ese nivel lo central es "aprender sobre la IA" antes que utilizarla.
Una incorporación gradual a lo largo de la escolaridad
Los contenidos se suman de manera progresiva en toda la trayectoria escolar, con el acompañamiento de los equipos docentes. En el nivel primario, el Primer Ciclo (1°, 2° y 3° grado) comienza por percibir, nombrar y explorar la IA con acompañamiento permanente del docente, todavía sin interactuar directamente. En el Segundo Ciclo, en 4° y 5° grado, la exploración pasa a ser grupal y guiada; y en 6° y 7° grado cada estudiante puede experimentar de forma individual, siempre guiado por el docente, de manera acotada, con un propósito pedagógico y en entornos seguros. Entre las actividades previstas figuran generar infografías, escritura asistida con asistentes conversacionales o grabar podcasts sobre temas del aula.
En el nivel secundario ("aprender con IA"), los alumnos desarrollan mayor autonomía hasta utilizar la tecnología para crear, investigar y resolver problemas desde una mirada crítica y responsable. En 1° y 2° año se enseña a usarla con criterio, y de 3° a 5° año comienza el proceso de cocreación: por ejemplo, analizar textos históricos o científicos para extraer resúmenes o preguntas clave que sirvan de base a debates, o emplear generadores de imágenes y videos en proyectos integradores de materias como Biología, Arte o Ciudadanía Digital.
Alfabetizar en IA como forma de cuidado
En este recorrido, la Protección Digital Infantil y Adolescente ocupa un lugar central. "Entendemos que enseñar sobre IA es también una forma de cuidar", sostiene Miguel: ayuda a prevenir riesgos como el exceso de pantallas, las amenazas a la privacidad o la falsa empatía que pueden simular las máquinas. "La alfabetización en IA en la Ciudad es, ante todo, una política de protección digital que pone a las personas en el centro", resume la ministra.
La propuesta no apunta a formar usuarios pasivos de tecnología, sino ciudadanos capaces de comprenderla, cuestionarla y tomar decisiones informadas. Por eso, además de conocer sus oportunidades, los estudiantes aprenderán a identificar fenómenos como las alucinaciones (respuestas que parecen coherentes pero son incorrectas o inventadas), los sesgos algorítmicos (resultados injustos o parciales derivados de datos de entrenamiento desbalanceados o de decisiones humanas de diseño) y las deepfakes (contenido audiovisual manipulado que simula ser real).
La medida ubica a la Ciudad entre los distritos que avanzan en llevar la enseñanza de la inteligencia artificial al aula de manera sistemática, en un debate global sobre cómo integrar estas herramientas en la educación sin delegar en ellas el pensamiento crítico. El propio anexo lo plantea como un trabajo compartido entre escuelas y familias, y deja como principales desafíos la formación docente y la implementación efectiva de los contenidos.













