Corredor digital

Escribe Enrique Carrier

Artículo publicado en Comentarios.info.

Esta semana, los EEUU y Argentina anunciaron la puesta en marcha del “Corredor Andes-Atlántico”. Se trata de una iniciativa conjunta destinada a reforzar y modernizar las infraestructuras que conectan el noroeste de Argentina —rico en minerales críticos— y la cuenca energética de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales, mediante la modernización de infraestructuras ferroviarias, de oleoductos, portuarias, energéticas y digitales. La iniciativa apunta a proporcionar financiación de hasta US$ 7.000 M para todas estas infraestructuras.

El capítulo “Infraestructura Digital” establece que el objetivo es ampliar la conectividad y la resiliencia en todo el corredor, mencionando específicamente a Arsat y a Metrotel, aunque dejando la puerta abierta a inversiones en otros actores.

En el caso de Arsat, se plantea la modernización de su red de fibra óptica. Más específicamente, se menciona que Argentina lanzará próximamente una concesión para ampliar y modernizar la red de fibra óptica (REFEFO) del operador estatal. El BID (Banco Interamericano de Desarrollo) aporta un préstamo de US$ 49 millones para la primera etapa de la iniciativa. Acá es importante tener presente que los países no prestatarios del BID (aquellos que aportan capital pero no reciben créditos) tienen el beneficio de que sus empresas obtienen el derecho de participar en las licitaciones internacionales de los proyectos que el BID financia en países de la región. China integra ese grupo, pero es aquí donde juega la diferencia de peso del voto de los EEUU (con el 30,006%) frente a China (con el 0,004%). Por lo tanto, es muy probable que, de hecho, empresas chinas como Huawei, ZTE y otras queden fuera del financiamiento del BID para esa primera etapa y, quizás también, del resto del upgrade de la REFEFO.

En cuanto a Metrotel, el trasfondo es menos evidente. Sí es importante considerar que se la menciona como una empresa de propiedad estadounidense (los fondos que la controlan son de aquel país) y que “está adquiriendo seis millones de usuarios de telecomunicaciones en la Argentina, con el objetivo de garantizar una conectividad de confianza para empresas y ciudadanos”, en clara referencia a la adquisición de los activos que deberá desinvertir Telecom en el marco de su fusión con Telefónica. Que se hable de “conectividad confianza” es sin dudas un tiro por elevación a los proveedores de origen chino. Pero además, la mención de Metrotel permite especular con una priorización del despliegue de infraestructura tanto fija como móvil para conectar al corredor minero-energético a través de una empresa considerada como propia por los EEUU.

Más allá de los casos específicos de Arsat y Metrotel, el documento también menciona “Proyectos de interés”. Esto es, iniciativas que podrían recibir financiamiento de agencias del gobierno de los EEUU, como el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM) y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional de los EEUU (DFC). En el caso de la infraestructura digital, esto se refiere a posibles inversiones en cables submarinos, redes de fibra óptica, conectividad inalámbrica fija y satelital, centros de datos, sistemas de alerta temprana e infraestructura compartida de telecomunicaciones. En otras palabras, todo esto puede ser materia financiable, siempre y cuando incorpore “tecnología de confianza” y no provenga de “actores no de mercado”. Otro tiro por elevación.

Aunque es claro el beneficio que esta iniciativa tiene para los EEUU, tanto en materia de acceso a recursos energéticos como mineros, Argentina también se beneficia, porque le permite abordar, aunque sea parcialmente, su déficit crónico de infraestructura. Una win-win situation que se da en el marco de las “relaciones carnales 2.0” y que conviene capitalizar mientras duren los tiempos políticos favorables que, como se sabe, nunca son eternos.

(*) Enrique Carrier: Analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico. Además, es el editor de “Comentarios”, el newsletter semanal y blog de Carrier y Asociados