Opinión
La oficina después del home office: qué se espera hoy de los espacios de trabajo
27 de Octubre de 2026Escribe Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork Latinoamérica
El rol de la oficina como punto de encuentro para los equipos está cambiando y este nuevo paradigma responde a múltiples factores. Actualmente, no solo compite con el home office, sino también con cualquier otro lugar que los profesionales consideren adecuado para potenciar su productividad.
En este contexto, la pregunta central es qué ofrecen este espacio para justificar el traslado. El reporte La Experiencia Laboral 2026 en Argentina; Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar, elaborado por WeWork junto con la consultora Michael Page, identifica tres pilares que hoy orientan el diseño corporativo: la concentración, la colaboración y el bienestar.
La concentración, uno de los desafíos de la presencialidad
Tanto en las empresas argentinas que redujeron sus metros cuadrados como en aquellas que los ampliaron, las personas encuestadas señalaron problemas vinculados con la presencialidad. Entre ellas, el 45% mencionó el aumento del ruido ambiental y el 47% identificó las dificultades para concentrarse como una de las principales fuentes de conflicto.
Estas dificultades también se reflejan en las preferencias sobre dónde realizar cada tarea. El 83,33% de los argentinos elige su hogar para las actividades que exigen mayor atención, una proporción que alcanza el 100% en el sector tecnológico. Los resultados apuntan a una tendencia hacia modelos más flexibles, que permitan elegir el espacio de trabajo en función del tipo de actividad y las necesidades de cada equipo.
La generación Z, a la cabeza en la valoración de los espacios colaborativos
La colaboración también ocupa un lugar importante en el diseño de los espacios de trabajo, aunque su relevancia varía según la generación. Los más jóvenes son quienes más priorizan una arquitectura que estimule el encuentro y el trabajo conjunto: la generación Z alcanza el porcentaje más alto en este aspecto, con un 29%.
Por su parte, los grupos etarios de mayor edad dan más peso a condiciones básicas, como la iluminación, la ventilación y la conectividad, que consideran indispensables. A pesar de estos hallazgos, todas las cohortes coinciden en la importancia de contar con ambientes equilibrados, que separen claramente las zonas destinadas a la concentración de aquellas orientadas al trabajo colaborativo y la interacción social.
El bienestar, más allá de las instalaciones
El bienestar se ha convertido en uno de los pilares del trabajo ideal. Para el 74,78% de quienes trabajan bajo una modalidad 100% remota o con asistencia opcional, la armonía entre la vida personal y la profesional es clave. Por su parte, el 44,35% prioriza el cuidado de su vida personal.
Esta búsqueda de una mejor calidad de vida también se relaciona con los traslados cotidianos y el tiempo que estos demandan. De acuerdo con el TomTom Traffic Index citado en el informe, Buenos Aires ocupa el puesto 108 a nivel mundial entre las ciudades con más horas perdidas en el tránsito. Durante las horas pico, cada persona pierde 126 horas al año debido a la congestión vehicular. En Rosario, la cifra asciende a 94 horas y, en Córdoba, a 84.
La salud también ocupa un lugar central al evaluar las condiciones laborales: el 87,1% considera que contar con obra social o prepaga es un requisito básico para aceptar o mantener un puesto. A su vez, el 82,6% valora las prestaciones vinculadas con la salud integral, que contemplan tanto el cuidado físico como el emocional.
La reinvención de la experiencia laboral
La transformación del mundo laboral también invita a repensar el lugar que ocupa el entorno de trabajo en la estrategia de las organizaciones. Más allá de su función operativa, las decisiones sobre estos espacios pueden acompañar la evolución de la cultura corporativa, fortalecer el sentido de pertenencia y contribuir a construir una propuesta de valor más atractiva para el talento.
No existe una única configuración que responda a las distintas realidades de quienes integran una organización. Por eso, el espacio de trabajo puede y debe dejar de concebirse como una estructura rígida y estática para convertirse en una herramienta que favorezca el desempeño, estimule la creatividad y promueva la innovación. Todo esto forma parte de una estrategia más amplia, que refleja la identidad de cada organización y acompaña su evolución.
(*) Claudio Hidalgo: Presidente regional de WeWork Latinoamérica













