¿Cómo está transformando la IA el desarrollo y la experiencia de los jugadores?

Escribe Kevin Janzen, CEO del Gaming & EdTech AI Studio en Globant

Desde el renderizado 3D hasta los mundos abiertos, la industria del gaming siempre ha evolucionado gracias a la innovación que redefine cómo jugamos, qué esperamos y quiénes pueden participar. Hoy estamos frente a un nuevo punto de inflexión: la integración de la inteligencia artificial.

Con la IA, los personajes no jugables (NPCs) pueden responder y adaptarse al comportamiento del jugador en tiempo real. Los relatos generados en tiempo real pueden evolucionar de formas inesperadas y los mundos enteros pueden expandirse de manera dinámica.

Estamos en medio de una transformación profunda que está cambiando el gaming no solo para algunos jugadores, sino para todos. Sin embargo, cada avance en esta industria nos ha obligado a repensar qué significa jugar, cómo se cuentan las historias y cómo los jugadores se conectan con el mundo que los rodea.


Ahora, la IA plantea la próxima gran pregunta: ¿cómo aprovechamos este nuevo potencial para crear juegos más ricos, inclusivos y auténticos?

Un salto histórico en el desarrollo de videojuegos


Muchos de los avances más recientes en los videojuegos han sido visuales: mejores tarjetas gráficas, consolas más potentes y pantallas más inmersivas. Estos avances han sido impresionantes, pero en cuanto a jugabilidad, han supuesto mejoras graduales más que un cambio de paradigma.

En cambio la IA es completamente distinta. No solo mejora la apariencia de los juegos, sino que redefine cómo se construyen y cómo se viven. Es una frontera totalmente nueva tanto para desarrolladores como para jugadores.

En lo que respecta al desarrollo, la IA puede encargarse de tareas rutinarias de código o de creación de assets, permitiendo que los estudios se concentren más en la narrativa, las mecánicas y el aspecto artístico. En el lado del gameplay, puede potenciar experiencias personalizadas y adaptativas que ayudan a los jugadores a enfrentar desafíos ajustados a su nivel de habilidad.

La IA generativa, en particular, permite que el contenido, los diálogos y las historias se desarrollen en tiempo real, ofreciendo mundos que se sienten vivos y que responden a las decisiones del jugador. Las posibilidades son casi infinitas, pero la IA también ha puesto sobre la mesa algunas preocupaciones importantes. Una de las más grandes es la autenticidad.

Los gamers valoran las experiencias hechas a mano o “artesanales”, y las misiones o diálogos generados por IA a veces pueden sentirse superficiales o repetitivos. Si bien los modelos generativos actuales pueden producir assets rápidamente, existe el riesgo de una homogeneidad que compromete la creatividad.

Sin un uso cuidadoso, el contenido generado podría volverse monótono, alejándose de esos momentos memorables que los jugadores buscan. Yo mismo lo viví: recuerdo estar jugando un título y, en el momento en que me di cuenta de que las misiones eran generadas por computadora, perdí instantáneamente el interés.

Ese sentido de conexión emocional es crucial. Los juegos no son solo software. Son arte, narrativa y creación de mundos. Los personajes, las tramas y las experiencias cuidadosamente diseñadas son lo que le otorgan profundidad al gaming.

Si los atajos impulsados por IA reemplazan ese trabajo creativo, corremos el riesgo de perder justamente los elementos que hacen que los juegos sean memorables.

3 estrategias clave para que la IA impulse mejores experiencias de juego


¿Cómo podemos, como desarrolladores, diseñadores y narradores, utilizar la IA con criterio? ¿Cómo construimos juegos que sigan siendo auténticos y emocionantes, evitando los atajos poco auténticos que terminan alejando a los jugadores?

La buena noticia es que esto no nos resulta desconocido. Cada nueva tecnología nos ha llevado a replantear cómo se diseñan, viven y comparten los juegos, y a elegir entre soluciones inmediatas o construir valor duradero. Con la IA sucede lo mismo.

Por eso es importante usar la IA con criterio. Estas tres recomendaciones pueden guiarnos para crear experiencias de juego más sólidas y disfrutables.

  1. Crear experiencias que sorprendan y enamoren al jugador. Los mejores juegos son aquellos que sorprenden a los jugadores de maneras significativas. La neurociencia demuestra que la sorpresa fija los recuerdos: nuestro cerebro está preparado para retener esos momentos de deleite inesperado.

    La IA es una herramienta poderosa para generar esos momentos de formas que serían imposibles sólo con diseño humano, adaptándolos al estilo, las decisiones y los hábitos de cada jugador.

    En vez de limitar la experiencia a uno o dos momentos impactantes para toda la audiencia, la IA permite generar un abanico enorme de sorpresas distintas. Esto hace que, tanto quienes juegan de forma casual como quienes buscan completarlo todo, vivan experiencias que se sienten realmente propias, manteniendo cada recorrido nuevo y memorable.

    A medida que los desarrolladores incorporan estas experiencias dinámicas, es clave mostrarle al jugador el impacto de sus decisiones. Cuando un personaje recuerda algo que dijiste horas antes o cuando una elección aparentemente menor cambia la historia de forma inesperada, el jugador siente que el juego realmente lo reconoce. Piensa: “Este juego me conoce”.

    Mostrar las consecuencias de lo que hace el jugador convierte la experiencia en un mundo vivo y reactivo, que premia la creatividad, la curiosidad y la constancia.
  2. Aprovechar la accesibilidad como motor creativo. Según Microsoft, más de 400 millones de jugadores en todo el mundo tienen alguna discapacidad. De hecho, entre el 25 y el 30 por ciento de los jugadores de Xbox conviven con una. Por eso, el diseño inclusivo ya no es opcional, sino imprescindible para el éxito de un videojuego.

    La IA permite llevar la accesibilidad a escala, con el potencial de ampliar significativamente quién puede participar. Desde niveles de dificultad adaptativos hasta asistentes impulsados por IA que ayudan a navegar mecánicas complejas, estos sistemas pueden apoyar a jugadores con distintas capacidades, estilos de aprendizaje y formas de jugar, permitiéndoles enfrentar desafíos y vivir la experiencia completa de un juego.

    Algunos jugadores más hardcore desestiman estas herramientas adaptativas como una forma de “hacer trampa”. Pero ese enfoque pierde de vista lo esencial: la accesibilidad no se trata de bajar la exigencia, sino de ampliar quién puede jugar.

    a IA garantiza que la personalización pueda ayudar a cada jugador —tanto a quienes buscan el modo más difícil como a quienes prefieren una experiencia más guiada— a involucrarse plenamente sin perder la sensación de logro.

    Los desarrolladores deberían ver la accesibilidad no solo como una responsabilidad, sino como una oportunidad creativa para personalizar la experiencia y hacer que el recorrido de cada jugador se sienta auténtico para su estilo y fortalezas.

    Cuando los juegos se construyen con la inclusión en el centro, toda la industria se beneficia gracias a una comunidad más amplia, diversa y comprometida.

  3. Automatizar lo rutinario para elevar lo creativo. La forma en que los desarrolladores usan la IA para crear juegos es tan importante como la manera en que la IA se integra en la jugabilidad. Ya vimos cómo la IA puede reducir tiempos y costos de desarrollo. Ahora la pregunta es: ¿qué van a hacer los desarrolladores con esa eficiencia?

    Al delegar en la IA tareas repetitivas como generar rocas, follaje o entornos dinámicos, los equipos pueden concentrarse en aquello que realmente vuelve memorable a un juego: su historia, sus personajes, sus mecánicas y su arte.

    La clave está en identificar qué tareas pueden automatizarse sin afectar la calidad ni la experiencia del jugador. Cuando se aplica con criterio, la IA no solo ahorra tiempo, sino que permite que las mentes creativas se concentren en lo que verdaderamente importa.

    Por ejemplo, herramientas como SpeedTree llevan años automatizando el diseño de vegetación en los videojuegos. La IA generativa ahora extiende esa eficiencia a casi todo. En lugar de invertir horas modelando una roca más, los diseñadores pueden dedicar su energía a los detalles que definen un juego: las expresiones de un protagonista, el diseño de una escena culminante, el ritmo de un arco narrativo.

    Ese es el camino hacia juegos más ricos y disfrutables de jugar.

Impulsando juegos mejores para cada jugador


La IA es una herramienta poderosa que amplía la creatividad, impulsa la accesibilidad y nos ayuda a crear experiencias más ricas y auténticas para todo tipo de jugadores. Pero cuando se usa mal, corre el riesgo de socavar el arte que hace que los juegos sean especiales.

El desafío para quienes trabajamos en la industria del gaming es asegurarnos de que la IA no abarate los juegos, sino que los potencie. Porque, si lo hacemos bien, la IA puede mejorar la forma en que se crean los juegos y profundizar el significado que todos obtenemos al jugarlos

(*) Kevin Janzen: CEO del Gaming & EdTech AI Studio en Globant