Niños conectados: el lado invisible del riesgo digital en la vuelta a clases
3 de Marzo de 2026Escribe Martín Colombo, Director Senior de Veeam América Latina
Hoy en día jugar online, ver videos, interactuar con redes o incluso hacer tareas escolares implica compartir datos personales, muchas veces sin ser plenamente conscientes de ello. En un entorno cada vez más digitalizado, hiperconectado y expuesto a amenazas crecientes, la pregunta ya no es si están expuestos, sino cómo podemos protegerlos.
Un informe de la Red Grooming LATAM realizado durante el 2024 y 2025, reveló que más del 25% de los niños tiene acceso a un celular con internet antes de los 9 años. La creación de la identidad digital comienza cada vez más temprano y muchas veces no sabemos dónde se almacenan esos datos ni quién puede acceder a ellos. En este contexto, el desafío no es únicamente sobre qué datos compartir, qué medidas de prevención podemos tomar y qué pasa si se ven comprometidos.
Con el inicio del ciclo lectivo, miles de niños y adolescentes vuelven a las aulas, y con ello, las plataformas digitales se posicionan como el epicentro de conexiones, tanto para tareas en línea, clases virtuales, grupos de mensajería, aplicaciones educativas, entre otros. Y así, detrás de esta rutina cada vez más digitalizada, existe un aspecto casi invisible: el intercambio constante de datos personales que conviene analizar con más detalle, como por ejemplo:
1. Plataformas educativas y exposición de información
El regreso a clases suele implicar la creación de nuevas cuentas en entornos educativos, el registro en aplicaciones de comunicación escolar, el uso de servicios en la nube para almacenar tareas e incluso, la interacción en grupos y foros online.
Cada uno de estos espacios recopila y procesa datos. En muchos casos, la información se distribuye entre múltiples plataformas, lo que dificulta tener visibilidad total sobre su almacenamiento y protección.
Esto representa un desafío similar al que enfrentan hoy las organizaciones: mantener el control y la gobernanza de la información en entornos cada vez más complejos y multicloud.
2. Dispositivos, videojuegos y riesgos asociados
Con la vuelta a clases también aumenta el uso de dispositivos personales: notebooks, tablets y celulares que concentran tanto contenido educativo como de entretenimiento. Este escenario puede abrir la puerta a descargas maliciosas disfrazadas de material escolar o robo de credenciales.
Los ciberdelincuentes suelen aprovechar momentos de alta actividad digital, como el inicio del ciclo escolar, para lanzar campañas que simulan ser comunicaciones institucionales o promociones vinculadas al ámbito educativo.
3. Inteligencia artificial y nuevas formas de manipulación
El uso creciente de inteligencia artificial en herramientas educativas también introduce nuevos desafíos. La tecnología amplifica oportunidades de aprendizaje, pero también puede facilitar la producción de mensajes falsos más realistas por ende contenidos manipulados y una red social más sofisticada. La capacidad de distinguir entre comunicaciones legítimas y fraudulentas se vuelve cada vez más compleja, especialmente para niños y adolescentes.
Desde Veeam aconsejamos la práctica de zero trust que implica la verificación constante de la información, tener múltiples autenticadores y ser conscientes digitalmente. Terminar de entender qué información entregamos, a quién, en dónde y con qué fin. La protección de datos de los niños comienza con la prevención y educando sobre la ciberseguridad a temprana edad.
(*) Martín Colombo: Country Manager de Veeam en Argentina












