Smart cities: ya no se habla de dispositivos conectados, sino de modelos de implementación

Escribe Débora Slotnisky desde Smart City Summit & Expo 2026, evento que se está llevando a cabo esta semana en Taipei

Durante años, el desarrollo de las smart cities estuvo asociado a la incorporación de tecnología en la gestión urbana: sensores, conectividad y plataformas de monitoreo. Sin embargo, lo que empieza a observarse ahora es un cambio de enfoque. Por un lado, el avance de la inteligencia artificial; por otro, algo más significativo: ya no se habla de dispositivos conectados, sino de soluciones diseñadas para cumplir objetivos concretos.

En la Smart City Summit & Expo 2026, que se está llevando a cabo esta semana en Taipei, ese cambio se evidencia con claridad. Más allá de las tecnologías en sí, el foco está puesto en cómo se integran, se despliegan y se sostienen en el tiempo.

Otro dato que llama la atención al recorrer la feria es la magnitud de esta edición, la número 13, lo que refleja el creciente interés por la temática. En las jornadas participan jefes de Estado y representantes de 174 ciudades de 53 países, más de 3.000 profesionales internacionales y más de 250 startups.

Caminando por los pasillos del evento y conversando con los expositores, queda claro que ya no se habla de proyectos aislados —como una solución de seguridad, por ejemplo—, sino de plataformas que integran múltiples funciones bajo una misma arquitectura.

Esto no implica necesariamente una transformación inmediata, pero sí marca una dirección: se recomienda que las ciudades eviten la fragmentación de sistemas que caracterizó a muchas implementaciones en etapas anteriores.

Otro punto que gana protagonismo es la necesidad de articulación entre distintos actores. Gobiernos, empresas tecnológicas, integradores y organismos públicos trabajan de manera más coordinada en Taiwán, especialmente en proyectos que requieren múltiples capas tecnológicas y plazos de implementación más extensos. La isla, además, se posiciona abiertamente como exportadora de estas soluciones a escala global, con la ambición de convertirse en un referente mundial en este segmento.

En ese contexto, una de las verticales con mayor presencia en el evento es la salud. El foco no es casual: responde al envejecimiento de la población, la caída de la natalidad y la creciente presión sobre los sistemas sanitarios. Se trata de una problemática que también afecta a numerosos países, entre ellos Argentina.

En la feria se presentan diversas soluciones que combinan monitoreo remoto —para que los pacientes puedan cuidarse en sus hogares y evitar internaciones—, análisis de datos para el diagnóstico temprano de enfermedades y automatización de tareas como la dispensación de medicamentos, entre otras.

Lo que sucede esta semana en Taipei debería ser de interés para el canal IT. Por un lado, aumenta la complejidad de los proyectos, que dejan de consistir en el simple despacho de “cajas” para pasar a esquemas que requieren integración, operación y mantenimiento. Por otro, se abre la posibilidad de participar en iniciativas de mayor escala, aunque también con mayores exigencias técnicas y de gestión.

Si bien muchas de estas tendencias están más avanzadas en Asia que en otros mercados, también es cierto que estas experiencias funcionan como referencia. En América Latina, donde la adopción de soluciones de smart cities avanza de manera más heterogénea, el desafío sigue siendo combinar necesidades locales con modelos de implementación sostenibles.

Por último, según datos presentados en Taipei, el mercado global de inteligencia artificial aplicada a smart cities crecerá de US$ 50.630 millones en 2025 a US$ 460.470 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 27,8%. Todo indica que la edición 2027 de la Smart City Summit & Expo será aún más convocante.

(*) Débora Slotnisky: Periodista especializada en Tecnología y speaker sobre Transformación Digital.