La hora de los fierros: el furor por la IA empuja inversiones en infraestructura digital
30 de Junio de 2026Escribe Horacio Martínez, CEO de Grupo Datco
Muchos de los paradigmas que el mundo de la tecnología viene impulsando en los últimos años están atravesados por un cierto halo de intangibilidad. La nube y la conectividad son dos ejemplos de eso.
Todas las miradas están puestas hoy en la Inteligencia Artificial (IA), los modelos de lenguaje y las promesas de una revolución cognitiva. Se debate si estamos ante una nueva burbuja o frente a un cambio de paradigma productivo similar a la máquina de vapor. Pero, más allá de la especulación sobre las aplicaciones, hay una verdad ineludible que muchas veces se pasa por alto en el debate mediático: la nube no está en el cielo, está en la tierra, y la IA necesita "fierros". Muchos.
Este furor por el procesamiento de datos está impulsando una ola masiva de inversiones que representa una oportunidad histórica para el desarrollo de la infraestructura digital de Argentina. Cuando todos corren buscando oro, el negocio seguro está en la venta de palas y picos. En nuestra industria, esas herramientas son los datacenters, la fibra óptica y la energía.
Sin embargo, captar algo de este nuevo flujo de inversión no es mágico. Un reciente reporte de la CEPAL, que analiza la Inversión Extranjera Directa (IED) en Latinoamérica, pone el dedo en la llaga sobre un punto no menor: la infraestructura digital ya no es solo una cuestión técnica, es el centro mismo de las tensiones geopolíticas que dominan el mundo.
Las disputas entre potencias globales reconfiguran el mapa de dónde se ponen los cables, dónde se guardan los datos y de qué país es el fabricante del equipamiento de las redes y los datacenters. Argentina tiene una oportunidad única si sabe leer este tablero con inteligencia y pragmatismo.
Para que Argentina, o un distrito en particular dentro del país esté en el mapa de las grandes inversiones de los hiperescaladores y los grandes players de la IA, se requiere un ecosistema complejo de factores. No basta con tener buena voluntad. Se necesita acceso robusto a fibra óptica, tanto terrestre para la capilaridad interna, como submarina para la salida al mundo. Pero el cuello de botella real hoy es la energía. La IA consume electricidad a ritmos voraces. Sin una matriz energética confiable y escalable, no hay datacenter posible.
A esto se suma la "licencia social". El activismo ecológico y las comunidades locales son actores clave, al igual que el contexto que debe generar la clase política. Los regímenes de promoción, los beneficios y estabilidad fiscales, y, sobre todo, la seguridad jurídica, son el piso de requerimiento para cualquier inversión que se amortiza en décadas.
Países, provincias y municipios ya están compitiendo por estas mega inversiones. Quien ofrezca la ventanilla única más eficiente y las reglas más claras, se llevará el premio. A través de una columna de opinión en el medio británico Financial Times, el presidente Milei acaba de hacer una invitación formal al mundo para poner a Argentina en el mapa de destinos atractivos para las inversiones en danza, comprometiendo la sanción de un marco legal específico para el desarrollo de la Inteligencia Artificial en el país, basado en el compromiso de mantener a la IA desregulada y en un entorno fiscal competitivo.
En ese complejo entramado de factores que hace a un país o a un distrito atractivo para las grandes inversiones en infraestructura digital es donde entra en juego nuestra ventaja competitiva natural, una que compartimos con nuestros vecinos de Chile: el frío.
Durante años, Silica Networks ha invertido en cruzar la Cordillera de los Andes en diferentes puntos de latitud, tejiendo una red de fibra óptica de alta capacidad que une el Atlántico con el Pacífico. Esa integración nos permite ver con claridad que la Patagonia es un recurso estratégico subestimado. Al igual que sucede en Europa, donde los grandes datacenters se instalan en los países nórdicos aprovechando las altas latitudes, el extremo del Cono Sur tiene la llave de la eficiencia energética.
La oportunidad real se encuentra fuera de los centros urbanos, específicamente por debajo del paralelo 45 sur. En estas zonas australes, el clima extremo se convierte en un activo financiero. Las bajas temperaturas durante todo el año permiten utilizar técnicas de enfriamiento gratuito usando aire exterior, conocidas como de free cooling, reduciendo drásticamente el costo energético, que es el principal gasto operativo de un centro de datos.
Argentina y Chile comparten este recurso estratégico. Lejos de competir, la interconexión de nuestros troncales de fibra a ambos lados de la cordillera potencia el desarrollo de un hub digital regional. Tenemos energía barata (eólica e hidroeléctrica) y tenemos el frío. La geografía nos ha dado las cartas ganadoras; ahora depende de nosotros saber jugarlas.
El informe de la CEPAL destaca que la inversión en la región está cambiando cualitativamente. Ya no buscan solo recursos naturales o mano de obra barata; buscan infraestructura digital robusta y segura. La "hora de los fierros" ha llegado. La demanda de cómputo por la IA no va a esperar. Si logramos alinear los incentivos fiscales, la infraestructura de conectividad, la energía limpia y aprovechar nuestra ventaja climática patagónica, podemos dejar de ser meros usuarios de tecnología para convertirnos en la sala de máquinas del hemisferio sur.
(*) Horacio Martínez: CEO de Grupo Datco












