Un cura y un rabino cerraron el eCommerce Day Argentina 2026

En la edición que celebró los 20 años del Tour, la jornada de cierre rompió con la agenda de negocios y logística para debatir, con bases filosóficas y antropológicas, el rol de las personas en la era de los algoritmos y la IA

En el marco de la vigésima edición del tour del eCommerce Day en la Argentina y su histórica edición número 200 en la región, la jornada de cierre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires propuso un quiebre con la agenda tradicional de negocios, logística y conversión digital. Bajo el título "IA, Comercio y Humanidad: el nuevo desafío de liderar sin delegar criterio – Magnifica Humanitas", el panel final resultó el espacio más disruptivo de todo el evento.

La conversación contó con la moderación y participación de Leo Piccioli, autor y conferencista en liderazgo; Isaac Sacca, Gran Rabino de la Comunidad Sefaradí de Buenos Aires y presidente de Menora; y el Padre José Manuel "Manolo" Fernández, presbítero, profesor titular en la UCA y doctor en Teología y en Derecho. Juntos protagonizaron una reflexión ética y antropológica sobre el lugar de la persona frente al avance de la inteligencia artificial.

El Padre José Manuel Manolo Fernández, el rabino Isaac Sacca, y Leo Piccioli
El Padre José Manuel "Manolo" Fernández, el rabino Isaac Sacca, y Leo Piccioli

La encíclica Magnifica Humanitas como disparador


El eje del debate fue la reciente encíclica papal Magnifica Humanitas, promulgada el 15 de mayo de 2026. El Padre "Manolo" explicó su peso histórico: "Así como León XIII a finales del siglo XIX escribió la encíclica Rerum Novarum para marcar un hito frente a la Revolución Industrial, el Papa publica hoy Magnifica Humanitas para responder a la revolución digital". El sacerdote aclaró que no se trata de un rechazo a la tecnología: "No estamos en contra de la inteligencia artificial, sino de que esta aplaste con su poder a la humanidad y a la dignidad de la persona".

El rabino Sacca valoró el documento como un llamado a la conciencia global: "Estamos frente a un gigante, una herramienta monumental que debemos tratar con el criterio adecuado. Cuando las herramientas son muy poderosas y uno no es consciente de eso, pueden perjudicar a la humanidad si no sabemos interactuar con ellas".

¿Es realmente "inteligencia"?


Uno de los puntos más agudos fue la deconstrucción del propio término. Para Sacca, el nombre es un acierto de marketing pero un peligro antropológico: "La palabra 'inteligencia' es un peligro. Si uno tiene en la casa un tarro de café con una etiqueta que dice 'azúcar', no le va a sacar provecho al café. Esto es en realidad una herramienta artificial de datos, de redacción, de compaginación y de resúmenes espectaculares".

El Padre Manolo coincidió y citó al Nobel de Física Roger Penrose: "Él dice que no corresponde llamarla inteligencia; propone el término técnico de 'algoritmos correlacionales'". Ambos advirtieron contra personificar la tecnología y darle estatus de consejero moral: "Si empezamos a usar la IA como una guía de moralidad para nuestra conducta, nos vamos a chocar contra la pared, porque la moral está en nuestro corazón, en nuestro espíritu y en el trato entre las personas".

"Prefiero Claude por la filosofía de Anthropic"


Consultados por Piccioli sobre si usan estas herramientas en su vida cotidiana, ambos respondieron que sí, comparándolas con revoluciones previas como el libro. El Padre Manolo sorprendió al detallar su preferencia: "Yo uso siempre Claude, no ChatGPT. Me parece superior Claude". Justificó su elección no solo por dinamismo, sino por la ideología detrás de la herramienta: "La inteligencia artificial no es neutral; detrás hay una ideología. Coincido más con los hermanos Amodei, cofundadores de Anthropic. Cuando se les pidió desde el Pentágono colaborar para el desarrollo de armas autónomas, dijeron que no. Me parece muy importante que existan límites éticos claros".

A partir de allí diferenció la ética —la reflexión filosófica entre el bien y el mal— de la moral —que establece normas concretas—, y cuestionó el concepto de "agentes morales artificiales": "No existen los agentes morales artificiales. La moral hace referencia exclusivamente a la persona".

El año sabático y la Torre de Babel


El rabino Sacca recurrió a la ley bíblica del año sabático: "Si se siembra y cosecha constantemente sin dejar descansar la tierra, esta deja de producir. Con la IA ocurre lo mismo: si delegamos en ella el pensamiento, el análisis, la crítica y las emociones, y dejamos de leer y escribir por comodidad, la naturaleza humana va a reclamar". Manifestó su temor de que terminemos convertidos en "analfabetos" que solo interactúan de forma oral con las máquinas sin procesar críticamente la información.

Sobre la Torre de Babel, que menciona la encíclica, extrajo una lección sobre la verdad: "En Babel, todos hablaban el mismo idioma y tenían las mismas ideas. ¿Por qué la uniformidad es peligrosa? Porque a la verdad no se llega cuando la impone una única autoridad o sistema. Se llega a través de la capacidad de dudar, discutir, debatir y escuchar distintas opiniones". Y ejemplificó el valor de la pregunta con la tradición judía de Pésaj: "El secreto de la transmisión de la sabiduría es que podamos preguntar".

Liderar "confiando e inspirando"


De cara al liderazgo corporativo, el Padre Manolo sostuvo que el modelo de "mandar y controlar" es obsoleto y hoy se impone el de "confiar e inspirar", recordando a Plutarco: "Educar no es llenar una bolsa, sino encender una llama". Ambos reflexionaron, además, sobre la confirmada visita del Papa a la Argentina tras 40 años, que el sacerdote vio como una oportunidad para debatir el bien común y la justicia social.

El cierre quedó para Sacca, con un mensaje que resonó en un auditorio repleto de ejecutivos tecnológicos: "Los humanos tenemos que invertir en nuestro corazón y no solamente en nuestra intelectualidad o en nuestra inteligencia. Esta es una gran oportunidad para inspirarnos, invertir más en las emociones, en las relaciones humanas y en el corazón".

En un evento dominado por métricas, logística e IA aplicada al comercio, el panel de cierre funcionó como contrapunto: un recordatorio de que, en la era de los algoritmos, el criterio, el pensamiento crítico y la dimensión humana siguen siendo indelegables.