El Hospital Italiano presentó TANA, su propia inteligencia artificial para la salud

El ecosistema de IA generativa, desarrollado por el Departamento de Informática en Salud, tiene siete módulos que asisten a médicos, auditores, investigadores, docentes, gestores y pacientes. Detrás del desarrollo hay una pregunta de fondo: quién controla los datos y el conocimiento en la era de la IA

El Hospital Italiano de Buenos Aires presentó TANA, su ecosistema institucional de inteligencia artificial generativa, en el marco del Congreso de Informática, Innovación e Investigación en Salud 2026, que se realizó del 19 al 23 de octubre en el Parque de la Innovación.

Hospital Italiano. Sede de San Justo
Hospital Italiano. Sede de San Justo

Desarrollada por el Departamento de Informática en Salud del hospital, TANA es un asistente virtual pensado para profesionales, pacientes, docentes, investigadores y gestores. Su principal diferencial es que se trata de un desarrollo propio, que mantiene la confidencialidad de la información clínica y la gobernanza de los datos dentro de la institución.

“La discusión ya no es si vamos a usar inteligencia artificial o no. El desafío es cómo incorporarla de manera responsable, con gobernanza, conocimiento del contexto y resguardo de la información. En salud, quién controla los datos y cómo se utiliza el conocimiento acumulado son preguntas centrales”, señaló el Dr. Daniel Luna, jefe del Departamento de Informática en Salud.

Dr. Daniel Luna, jefe del Departamento de Informática en Salud del Hospital Italiano
Dr. Daniel Luna, jefe del Departamento de Informática en Salud del Hospital Italiano

Siete módulos para distintas necesidades


TANA se integra directamente a la Historia Clínica Electrónica y a otros sistemas del hospital, aunque también puede usarse como aplicación independiente. Permite interactuar por texto o por voz y trabajar con prompts predefinidos por los equipos o crear prompts propios. Está organizada en siete módulos:
  1. TANA Asistencial: un copiloto para los profesionales que permite buscar evoluciones, diagnósticos y medicación en la historia clínica en lenguaje natural.
  2. TANA Auditoría: agiliza la revisión de historias clínicas, genera informes de gastos, detecta prácticas inusuales, alerta sobre documentación faltante y ayuda a justificar débitos.
  3. TANA Reportes: detecta inconsistencias en grandes volúmenes de datos, genera preinformes y adapta la presentación a cada destinatario.
  4. TANA Pacientes: brinda acompañamiento personalizado, gestiona turnos y recetas, y promueve el autocuidado a través de portales personales de salud.
  5. TANA Educación: funciona como tutor, con devoluciones sobre notas clínicas, simulacros de exámenes orales y apoyo para planificar el estudio.
  6. TANA Investigación: ayuda a identificar cohortes, buscar casos según criterios definidos y hacer seguimiento de protocolos.
  7. TANA Gestión: analiza procesos y grupos de pacientes, y gestiona cápitas.

El objetivo de fondo es reducir la carga administrativa y la dispersión de la información, para que los profesionales puedan dedicar más tiempo a la atención directa del paciente.

Las tres razones detrás de una IA propia


  • Memoria institucional: preservar el conocimiento acumulado por el hospital en una memoria documentada y accesible, que no dependa solo de las personas y garantice continuidad y trazabilidad a lo largo de los años.
  • Gobernanza de datos: mantener la información bajo control de la institución. La solución, según el hospital, no es evitar la IA, sino intermediarla con capas de anonimización, arquitecturas en las que el modelo consulta datos gobernados en lugar de recibirlos en crudo y políticas claras sobre qué se puede compartir.
  • La asimetría Norte-Sur: la mayoría de los modelos se entrenan con datos de Estados Unidos, Europa o China, lo que puede generar sesgos y puntos ciegos sobre las realidades clínicas, epidemiológicas, culturales y lingüísticas de América Latina.

“No son problemas separados: son la misma pregunta de fondo. ¿Quién controla el conocimiento y en beneficio de quién? Para las instituciones de salud de nuestro hemisferio, adoptar una IA no puede ser solo una decisión tecnológica: tiene que ser también una decisión de soberanía sobre los propios datos”, remarcó Luna.