Estudio
Por qué 2026 será un punto de inflexión en ciberseguridad
24 de Febrero de 2026La aceleración de la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y la profesionalización del fraude digital están redefiniendo el mapa del riesgo global. Un nuevo informe del WEF y Accenture advierte que la ciberseguridad ya no es soporte técnico: es decisión de directorio
El nuevo informe del World Economic Forum (WEF) junto a Accenture pone cifras concretas a una sensación que recorre directorios y gobiernos: 2026 será un año de aceleración del riesgo cibernético. El estudio identifica tres fuerzas que están redefiniendo el tablero global: la expansión de la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y la profesionalización del fraude digital.
El dato que atraviesa todo el reporte es contundente: la percepción de riesgo ya no es teórica. Es operativa.
1. Inteligencia artificial: el arma de doble filo
Si 2025 fue el año del entusiasmo por la IA, 2026 es el año del ajuste de cuentas.
El 94% de los ejecutivos encuestados anticipa que la inteligencia artificial será el factor de cambio más significativo en ciberseguridad este año. Y no solo como defensa: también como vector de ataque.
El informe muestra que las organizaciones están reaccionando. El porcentaje de empresas que evalúa la seguridad de sus herramientas de IA pasó de 37% en 2025 a 64% en 2026. Casi el doble en un año.

Pero el problema corre más rápido que la prevención: 87% de los ejecutivos identifica las vulnerabilidades asociadas a la IA como el riesgo cibernético de más rápido crecimiento, por encima del phishing, el ransomware y otros fraudes tradicionales.
La paradoja es evidente: la misma tecnología que promete reforzar la defensa digital está ampliando la superficie de ataque.
"Los beneficios de la inteligencia artificial dependen de una ejecución disciplinada. Las soluciones mal implementadas pueden introducir nuevos riesgos —como configuraciones incorrectas, toma de decisiones sesgada, dependencia excesiva de la automatización y susceptibilidad a manipulaciones adversarias— a menos que las organizaciones incorporen salvaguardas sólidas, prácticas de seguridad desde el diseño (security-by-design) y monitoreo continuo. La IA puede mejorar la ciberseguridad, pero solo cuando se despliega dentro de marcos de gobernanza robustos que mantengan el juicio humano en el centro", explicó Federico Tandeter, director de ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture, lo sintetiza con precisión quirúrgica:
La palabra clave es gobernanza. No adopción. No velocidad. Gobernanza.

Federico Tandeter, director de ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture
2. La geopolítica hackea la estrategia corporativa
La segunda gran tendencia no es tecnológica: es política.
En 2026, la geopolítica continúa siendo el principal factor que influye en las estrategias de mitigación del riesgo cibernético. El 64% de los ejecutivos declara que ya contempla ciberataques con motivación geopolítica, desde interrupciones de infraestructura crítica hasta espionaje corporativo.
Y el impacto es tangible: 91% de las empresas más grandes del mundo modificó su estrategia de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica.

El mapa digital se está fragmentando. Alianzas tecnológicas que parecían estables ahora se reconfiguran bajo presión comercial y tensiones diplomáticas.
Tandeter advierte: "La incertidumbre económica y la inestabilidad geopolítica se han entrelazado profundamente, amplificando el riesgo cibernético global y complicando la capacidad de las organizaciones para anticipar y mitigar amenazas emergentes. A medida que las tensiones políticas y las disputas comerciales reconfiguran alianzas y dependencias tecnológicas, el mundo está presenciando una fragmentación creciente de los ecosistemas digitales y tecnológicos".
En otras palabras: la ciberseguridad ya no puede diseñarse en silos nacionales. Pero tampoco puede ignorar fronteras.
3. El fraude digital se vuelve personal, y ejecutivo
El tercer hallazgo del informe tiene un giro inquietante: el fraude ya no apunta solo a la empresa. Apunta a la persona. 73% de los ejecutivos encuestados afirmó que ellos mismos o alguien de su red personal fue afectado por fraude habilitado por medios cibernéticos en 2025.
Los métodos más frecuentes:
- vishing (estafas telefónicas de voz)
- phishing
- smishing (mensajes de texto fraudulentos)

Para los CEOs, el fraude digital es ahora la principal preocupación, desplazando el foco tradicional en el ransomware. En contraste, los CISOs siguen concentrados en la resiliencia operativa y en las amenazas a la cadena de suministro.
Esta divergencia revela una tensión estratégica: mientras el directorio teme el impacto reputacional y personal del fraude, los equipos técnicos siguen enfrentando amenazas estructurales.
La ciberseguridad deja de ser técnica y se vuelve estratégica
El informe concluye que 2026 será un año de prueba sistémica. No solo para las infraestructuras digitales, sino para la capacidad de coordinación entre empresas, gobiernos y marcos regulatorios.
Tandeter lo resume con una advertencia que suena más a diagnóstico estructural que a pronóstico anual: “En 2026, la ciberseguridad continuará evolucionando a lo largo de dimensiones tecnológicas, geopolíticas, económicas y estratégicas. En este contexto, la ciberseguridad ya no es una función técnica relegada a un segundo plano; se ha convertido en una preocupación estratégica central para gobiernos, empresas y sociedades. Este año se pondrá a prueba no solo la preparación tecnológica a nivel global, sino también la capacidad de alinear políticas públicas, ética y colaboración en la defensa de un mundo cada vez más digital".
La conclusión es clara: La superficie de ataque crece. La tecnología se acelera. El mundo se fragmenta. Y en ese cruce, la ciberseguridad deja de ser una línea de defensa para convertirse en el eje sobre el cual gira la resiliencia global.











