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Electrodomésticos conectados: ¿qué aporta de verdad el WiFi?
2 de Noviembre de 2026Algunos equipos ofrecen controles remotos, notificaciones y herramientas de diagnóstico, mientras que otros incorporan opciones de automatización. Sin embargo, estas características dependen del modelo, la aplicación y la conexión
Una heladera conectada a internet no necesariamente conserva mejor los alimentos que una convencional. Aunque la conectividad es una de las innovaciones más visibles en los electrodomésticos, tener WiFi no significa automáticamente ofrecer mayor eficiencia, durabilidad o rendimiento.
La diferencia está en las funciones disponibles. Algunos equipos ofrecen controles remotos, notificaciones y herramientas de diagnóstico, mientras que otros incorporan opciones de automatización. Sin embargo, estas características dependen del modelo, la aplicación y la conexión.
Para entender qué aporta esta tecnología, conviene separar las posibilidades concretas de las expectativas que acompañan a los productos inteligentes.

¿Por qué existe tanta confusión sobre los electrodomésticos conectados?
El concepto de electrodoméstico inteligente reúne tecnologías diferentes. Un equipo puede incorporar sensores, controles electrónicos, motores inverter y conexión inalámbrica, pero estas características no cumplen la misma función.
La tecnología inverter regula determinados motores o compresores, mientras que el WiFi permite intercambiar información con otros dispositivos o servicios.
Por ejemplo, una heladera puede tener un compresor inverter sin conectarse a internet. También puede ofrecer conectividad sin que eso implique mayor eficiencia energética.
La confusión aparece cuando distintas innovaciones se presentan como parte de una misma categoría comercial.
Por eso, antes de comprar, resulta más útil identificar qué funciones incorpora cada modelo y cuáles dependen de la conexión.
Mito 1: un electrodoméstico con WiFi consume menos energía
La conectividad puede facilitar el seguimiento del funcionamiento de algunos equipos, pero no garantiza una reducción del consumo eléctrico.
En determinados modelos, las aplicaciones permiten consultar información energética, modificar configuraciones o activar funciones de ahorro.
Sin embargo, el consumo depende principalmente del diseño del equipo, su eficiencia y las condiciones de utilización.
¿Qué puede aportar la conectividad?
En un aire acondicionado compatible, el control remoto desde una aplicación puede permitir ajustar la temperatura o apagar el equipo cuando no se necesita.
En ciertos lavarropas, las funciones conectadas facilitan la selección de programas o el seguimiento del ciclo de lavado.
Estas herramientas pueden ayudar a organizar el uso, pero el resultado depende de las decisiones del usuario.
Además, no todos los dispositivos muestran mediciones reales de consumo. Algunos ofrecen estimaciones o información limitada.
Por eso, la etiqueta de eficiencia energética sigue siendo una referencia más confiable para comparar equipos similares.
Mito 2: todos los electrodomésticos inteligentes se controlan igual
La posibilidad de utilizar una aplicación no significa que todos los equipos conectados ofrezcan las mismas funciones.
Cada fabricante desarrolla sus sistemas y establece qué operaciones pueden realizarse desde el celular.
Algunas aplicaciones permiten modificar configuraciones, mientras que otras se limitan a enviar notificaciones o mostrar información.
Las diferencias entre control y monitoreo
Controlar un electrodoméstico implica modificar determinadas funciones a distancia. Monitorearlo significa consultar su estado o recibir avisos.
Un lavarropas conectado puede informar cuándo terminó un ciclo, pero eso no garantiza que permita iniciar cualquier programa de manera remota.
En las heladeras, ciertas aplicaciones ofrecen ajustes de temperatura o alertas relacionadas con las puertas, aunque estas funciones varían según el modelo.
La presencia de WiFi no permite asumir que todas las operaciones estarán disponibles desde el celular.
También conviene comprobar si el equipo necesita una red específica, una cuenta de usuario o una aplicación compatible con el teléfono.
Estas condiciones pueden influir en la experiencia cotidiana cuando la conexión doméstica es inestable.
Mito 3: los electrodomésticos conectados necesitan internet para funcionar
La mayoría de los electrodomésticos conectados conserva sus funciones principales mediante controles físicos o electrónicos incorporados.
Una heladera compatible con WiFi debería continuar refrigerando aunque se interrumpa la conexión, siempre que tenga alimentación eléctrica y funcione correctamente.
Lo que puede dejar de estar disponible son las herramientas de control remoto, las notificaciones y determinadas funciones vinculadas con servicios externos.
¿Qué ocurre cuando falla la conexión?
Si el router deja de funcionar, el equipo puede perder temporalmente la comunicación con la aplicación.
En algunos casos, también puede ser necesario volver a configurar la conexión después de cambiar la contraseña de la red.
Por eso, conviene distinguir entre las funciones esenciales del electrodoméstico y los servicios digitales complementarios.
Esta diferencia permite evitar depender de herramientas que pueden verse afectadas por problemas de conectividad o cambios en el software.
También resulta conveniente revisar qué funciones requieren internet y cuáles pueden utilizarse mediante los controles del equipo.
Lo que sí hay que saber antes de comprar un electrodoméstico conectado
La conectividad puede aportar comodidad cuando permite realizar tareas que simplifican el uso cotidiano.
Sin embargo, su utilidad depende de las necesidades del hogar y de la frecuencia con la que se aprovechan esas funciones.
Compatibilidad y actualizaciones
Antes de elegir un equipo conectado, conviene verificar qué aplicación utiliza y cuáles son sus requisitos.
También es importante revisar si el fabricante ofrece actualizaciones de software y asistencia para resolver problemas de conexión.
Un electrodoméstico puede seguir funcionando aunque determinadas funciones digitales dejen de recibir soporte, por lo que conviene evaluar la importancia de esas herramientas.
Privacidad y seguridad digital
Los dispositivos conectados pueden intercambiar información sobre configuraciones, funcionamiento y hábitos de utilización.
Por eso, es recomendable utilizar contraseñas seguras, mantener actualizado el software y revisar los permisos solicitados por las aplicaciones.
También conviene consultar la política de privacidad del fabricante para conocer qué información recopila.
¿Cómo comparar modelos sin confundirse?
Al evaluar heladeras, es importante separar las características de refrigeración de las funciones conectadas.
Por ejemplo, una heladera LG Inverter permite explorar equipos que incorporan tecnología de regulación del compresor, aunque la conectividad debe verificarse individualmente.
Dentro de las configuraciones que integran diferentes tecnologías, una Electrolux Multidoor con WiFi representa un ejemplo de heladera de múltiples puertas que combina refrigeración con conectividad.
Conviene revisar la ficha técnica de la Heladera Electrolux Iq8s Multidoor Inverter 621 Lt Gris, el consumo energético y las funciones disponibles.
¿Qué conviene priorizar al elegir?
El WiFi puede facilitar tareas cotidianas, pero no reemplaza las características fundamentales de un electrodoméstico.
En una heladera, la capacidad, la eficiencia energética y la conservación de alimentos siguen siendo prioritarias. En un lavarropas, importan los programas, la capacidad de carga y el rendimiento.
La conectividad debería considerarse una función adicional, no el principal argumento de compra.
Antes de decidir, compará modelos equivalentes, verificá qué operaciones permite la aplicación y evaluá si realmente vas a utilizarlas.
De esta manera, podrás distinguir entre una innovación que aporta comodidad y una característica tecnológica que no necesariamente modifica el funcionamiento esencial del equipo.












